miércoles, 20 de mayo de 2026

El "déjà-vu" de 2026: cuando Bolivia vuelve a decir "basta" y la derecha regional se organiza

19/05/2026│Hay momentos en que la historia no se repite, pero rima. Lo que ocurre hoy, 19 de mayo de 2026 en las calles de Bolivia —movilizaciones masivas, una huelga general indefinida, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y un saldo que ya incluye víctimas fatales— resuena con una frecuencia inconfundible. Es el eco de la Guerra del Agua de 2000, pero también es algo radicalmente nuevo. Es un "déjà-vu" con características modernas, y lo que está en juego no es solo el futuro de Bolivia, sino el de toda América Latina. 

Por Ramiro Carlos H. Caggiano Blanco (*) 

El mismo patrón, 26 años después 


En el año 2000, Cochabamba se convirtió en el epicentro de una rebelión que marcaría un antes y después en la historia de las luchas antineoliberales. El gobierno de Hugo Banzer, siguiendo las recetas del Banco Mundial, había privatizado el servicio de agua potable y entregado su gestión por 40 años a Aguas del Tunari, un consorcio liderado por la multinacional estadounidense Bechtel. La Ley 2029 otorgaba a esta empresa el monopolio sobre todos los recursos hídricos de la región —incluyendo los sistemas comunitarios y de riego tradicionales— y, como corolario, las tarifas se dispararon entre un 35% y un 200%. En un país donde el salario mínimo apenas alcanzaba los 70 dólares mensuales, pagar 20 dólares por el servicio era sencillamente imposible. 

La respuesta popular fue la formación de la "Coordinadora en Defensa del Agua y la Vida", una coalición inédita que unió a campesinos, obreros fabriles, vecinos y gremialistas bajo el liderazgo de Óscar Olivera y Omar Fernández. Tras meses de protestas, paros y una feroz represión que dejó un joven de 17 años, Víctor Hugo Daza, como única víctima fatal, el gobierno se rindió el 10 de abril de 2000. El contrato con Bechtel fue rescindido, la Ley 2029 derogada, y el mundo vio que el neoliberalismo podía ser derrotado desde abajo. 

Hoy, el presidente Rodrigo Paz —nieto del mítico Víctor Paz Estenssoro, arquitecto de la Revolución Nacional de 1952— aplica la misma receta con otro ropaje. En apenas seis meses de gestión (asumió en diciembre de 2025), logró lo que parecía improbable: unificar en su contra a la Central Obrera Boliviana (COB), los mineros, los maestros, los campesinos y los movimientos indígenas. Su fórmula: copiar el "modelo Milei" de ajuste de shock. Eliminación de subsidios a los combustibles (con aumentos de hasta el 160%), reformas que mercantilizan la tierra, privatización de empresas estatales y eliminación del impuesto a la riqueza. El resultado es el mismo que en 2000: el pueblo en las calles, la COB con una huelga general indefinida, y un gobierno que responde con el "Corredor Humanitario" —3.500 efectivos militares desplegados—, cuatro muertos y decenas de heridos. 


La paradoja argentina: la admiración que duele 

Mientras tanto, en Argentina, una sensación incómoda recorre las redes sociales. "Hay que seguir el ejemplo de los bolivianos", se lee en miles de publicaciones. La frase condensa una frustración que crece: ante la "motosierra" de Javier Milei —que licuó salarios, recortó el gasto social, entregó empresas públicas a amigos y aliados a precios subvaluados y profundizó la destrucción social y económica— la respuesta social argentina parece fragmentada, desarticulada, apática. 

No es que no haya resistencia. Los jubilados marchan todos los miércoles desde hace meses, las universidades se han movilizado, los trabajadores han realizado algunos paros sectoriales. Pero la comparación con Bolivia es ineludible: allá, una huelga general indefinida, unidad de todos los sectores populares, el gobierno tambaleando a los seis meses de asumir. Aquí, una oposición desgastada, una CGT prudente, y un Milei que, pese al ajuste brutal, mantiene un piso electoral de un 30%, inexplicable. 

Esa comparación genera en muchos argentinos una mezcla de admiración y vergüenza: "ellos sí, nosotros no". Y también una pregunta incómoda: ¿qué falta para que el "Argentinazo 2.0" finalmente estalle? 


El gran matiz geopolítico: el "patio trasero" descuidado (2000) vs. el "patio trasero" aferrado (2026)

Para entender por qué el ciclo de 2000-2003 pudo prosperar y por qué el de 2026 enfrenta una ofensiva mucho más coordinada, hay que mirar qué estaba haciendo Estados Unidos en cada momento. El "déjà-vu" tiene un matiz geopolítico que lo cambia todo. 

Entonces, a principios de milenio, Estados Unidos estaba distraído. Muy distraído. 

El 11 de septiembre de 2001 cambió el tablero mundial. La administración de George W. Bush lanzó su "guerra contra el terrorismo" y puso su mirada —y sus recursos militares, financieros e ideológicos— en Medio Oriente. En octubre de 2001 invadió Afganistán. En 2003, con la infame presentación de Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de la ONU mostrando un tubito con polvo blanco que él aseguraba era la prueba de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, invadió Irak. 

América Latina, en ese contexto, quedó en un segundo plano. Era el "patio trasero", sí, pero un patio trasero descuidado, atendido con recetas automáticas del FMI y el Banco Mundial, pero sin una intervención activa y coordinada. Eso permitió que los procesos de rebelión popular que estallaron en Bolivia (2000 y 2003), Argentina (2001), Venezuela (2002) y Brasil (2003) tuvieran un margen de maniobra inusual. La Casa Blanca estaba ocupada construyendo lo que algunos analistas llamaron el "7 en 5": la idea —documentada en planes estratégicos de la época— de transformar siete países de Medio Oriente en cinco años, bajo el supuesto de que la "primavera árabe" (que finalmente estallaría en 2011) era un instrumento controlable de expansión democrática aliada a los intereses norteamericanos. La historia demostró que ese plan se les fue de las manos, pero el hecho central es que, mientras todo eso ocurría, América Latina pudo dar su giro a la izquierda sin una contraofensiva imperial masiva. 


Ahora, en 2026, la situación es la inversa. 

Estados Unidos ya no está "distraído". Salió de Afganistán en 2021 con una derrota humillante. Irak sigue siendo un hervidero ingobernable. Las "primaveras árabes" derivaron en guerras civiles, dictaduras restauradas y un Medio Oriente que ya no es el centro exclusivo de su atención. China se ha convertido en su principal rival estratégico global, y la semana pasada, según las informaciones que circulan, Donald Trump habría sufrido una importante derrota comercial y diplomática frente al gigante asiático. ¿Qué le queda al imperio decadente? Aferrarse a lo que siempre consideró suyo: América Latina. 

La novedad: una internacional de derecha 

Pero lo realmente nuevo de 2026, lo que diferencia este ciclo de aquel de 2000-2003, es lo que ocurre detrás de escena. La rebelión boliviana no ocurre en el vacío. Enfrente tiene a un gobierno que no está solo, lo acompaña una “troika” llamada por Jorge Aleman, entre otros, de "internacional de derecha".

Este matiz cambia todo el análisis. El "déjà-vu" de 2026 no es una repetición mecánica de 2000. Los pueblos de América Latina ya no luchan solo contra las élites locales y el FMI. Luchan contra toda la artillería de un imperio que ve en esta región su última chance de seguir siendo relevante. 

El presidente Paz aplica el "modelo Milei" y recibe apoyo explícito del argentino. Los aviones Hércules C-130 que Argentina envió a Bolivia —oficialmente con "ayuda alimentaria" (pollos, según el gobierno)— son vistos con profunda sospecha por la oposición boliviana. El expresidente Evo Morales denunció que esos aviones trasladaban "gases lacrimógenos y balines". La oposición argentina (Unión por la Patria) ya presentó un pedido de informes para determinar la verdad. El hecho es que, al menos, el gesto de apoyo político de Milei al gobierno de Paz es inequívoco. 

Pero esto es solo la punta del iceberg. A la alianza Paz-Milei se suma Daniel Noboa en Ecuador, que ha militarizado su propio país para reprimir protestas, y habría enviado otro avión Hércules con contenido “misterioso”. Y José Antonio Kast en Chile, permanente vocero de una mano dura que mira con simpatía el giro boliviano. La "Doctrina Trump" para la región —intervencionismo, apoyo a gobiernos afines, desestabilización de los que no lo son— parece estar en plena ejecución. 


El "Hondurasgate": la pieza que confirma la trama 

El 29 de abril de 2026, una investigación periodística difundida por Canal Red y el portal Hondurasgate publicó 37 audios atribuidos al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández —condenado por narcotráfico a 45 años, indultado por Donald Trump el 2 de diciembre de 2025, y liberado— en los que se revela la existencia de una red coordinada de desinformación y ataque a los gobiernos de izquierda de la región. 

En un audio fechado el 30 de enero de 2026, dirigido a la vicepresidenta hondureña, la voz atribuida a Hernández afirma: "Le contaba al Presidente Asfura que pudimos hablar con Javier Milei, y él está apoyando con 350 mil dólares también. Estamos bastante listos". En otro audio, dirigido al presidente hondureño Nasry Asfura, Hernández detalla: "Estuve en una llamada con el presidente Javier Milei y fue exitosa. (...) Se vienen unos expedientes contra México, se vienen unos expedientes contra Colombia y, lo más importante, contra Honduras". 

El objetivo, explicita Hernández en conversación con la vicepresidenta Mejía, es "atacar y extirpar el cáncer de la izquierda de ahí de Honduras y de toda Latinoamérica". Para ello, planea montar "una célula informativa" desde Estados Unidos, "para que no nos rastreen ahí en Honduras. Va a ser como un sitio de noticias latinoamericanas". Los blancos: Claudia Sheinbaum en México, Gustavo Petro en Colombia, y Xiomara Castro junto a Manuel Zelaya en Honduras. Con la inefable participación de Fernando Cerimedo, de la Derecha Diario, impresentable que trabaja con los Bolsonaro en Brasil, con Milei y con el actual presidente boliviano Rodrigo Paz. 

Así, el "Hondurasgate" cumple una función clave: es la corroboración documental de que existe una coordinación regional de las derechas, con financiamiento, estructura de medios y un objetivo estratégico explícito. Bolivia, hoy, es el campo de batalla visible de esa ofensiva. 


2000-2003 y 2026: dos ciclos, un mismo pulso 

Para comprender la magnitud de lo que ocurre, conviene establecer un paralelo sistemático entre ambos momentos: 

En 2000-2003, el ciclo comenzó con la Guerra del Agua en Bolivia (2000), continuó con el estallido argentino (2001) que derribó a De la Rúa y proclamó el "Que se vayan todos", se extendió con la resistencia al golpe contra Chávez en Venezuela (2002), y culminó con la Guerra del Gas en Bolivia (2003) que expulsó a Gonzalo Sánchez de Lozada y allanó el camino para la llegada de Evo Morales (2006). En paralelo, Lula llegaba al poder en Brasil (2003) y Tabaré Vázquez en Uruguay (2005). Fue la primera "Marea Rosa" sudamericana, el gran ciclo de gobiernos progresistas que puso fin a la hegemonía neoliberal. 

En 2026, el ciclo parece estar reiniciándose con características propias: la rebelión en Bolivia contra el ajuste de Paz es el primer gran estallido; la frustración contenida en Argentina y la comparación con Bolivia indican que el "basta" argentino podría estar gestándose; las disputas electorales en Brasil, Chile y Uruguay definirán si la marea vuelve a teñirse de rosa; y enfrentamos una novedad inédita: una internacional de derecha coordinada (Milei, Noboa, Kast, Trump, Vox (España), Chega (Portugal), etc.) que opera explícitamente para "extirpar el cáncer de la izquierda", como revelan los audios del Hondurasgate. 


¿Un nuevo ciclo o una guerra prolongada? 

La pregunta es inquietante y no tiene respuesta unívoca. ¿Estamos ante el inicio de un nuevo ciclo de rebeliones populares que, como entre 2000 y 2003, termine con un giro a la izquierda en la región? ¿O ante una profundización de una guerra civil de baja intensidad entre dos proyectos antagónicos que ya no se toleran —una "guerra fría latinoamericana" en caliente— y que podría extenderse por años? 

La respuesta dependerá de varios factores: de lo que ocurra en las próximas semanas en Bolivia, donde la COB ha declarado la huelga general indefinida y el gobierno se aferra al poder con ayuda externa; de lo que ocurra en Argentina, donde la apatía que denuncian las redes sociales podría convertirse en estallido si la situación económica sigue degradándose; de lo que ocurra en las urnas en Brasil, Chile y Uruguay; y de la capacidad de los movimientos populares de la región para articular una respuesta coordinada a la altura de este desafío. 

Porque si algo enseñó la Guerra del Agua de 2000 es que el neoliberalismo se derrota en las calles, pero también en las urnas y en las conciencias. Y que ninguna "motosierra", ningún ajuste, ninguna alianza de gobiernos de derecha y ninguna red de desinformación son más poderosos que un pueblo organizado. 

Hoy, 19 de mayo de 2026, los bolivianos están dando esa lección otra vez. La policía reprime en La Paz, El Alto y Cochabamba. Los muertos empiezan a contarse. La COB resiste. Y el mundo mira. La pregunta es si el resto de la región está dispuesta a aprenderla, y a actuar en consecuencia.
 
El "déjà-vu" de 2026 no es una repetición fantasma. Es una oportunidad. Ojalá no la dejemos pasar. 

(*) Abogado, doctor por la Universidad de San Pablo y comunicador social

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jueves, 20 de noviembre de 2025




Charlamos con Félix Colombi acerca de la situación precaria de los migrantes en Argentina en la "era Milei".


Abordamos temas como el decreto 366/25 de Milei, que endurece las deportaciones y restringe ciudadanía (por ejemplo habilita el cobro en salud y universidades públicas), el prejuicio, el lenguaje de los medios de comunicación, etc.

Aprovechamos para hablar de Zohran #Mamdani, un migrante en la alcaldía de Nueva York: sus diferentes significados, la forma en la que se apoximó del pueblo, sus promesas y el contraste con las medidas deshumanas prisiones y deportaciones del ICE de Donald Trump en todo el territorio de los EE.UU.   

Félix es periodista de la rario "Aire Libre" y miembro del Foro Argentino de Radios, además de trabajar con migración hace años. 


¡Que lo disfruten!



LECTURA: Problematizamos la mirada unidireccional que se suele encontrar en los análisis acerca de las verdaderas intenciones de las amenzas bélicas de EE.UU. en el Caribe.

"20 años no es nada": el nuevo acecho de EE.UU. a América Latina

Por: Ramiro Carlos H. Caggiano Blanco

Hace dos décadas, en Mar del Plata, se gritaba "ALCA, ALCA... al carajo". Ese "No" histórico al Área de Libre Comercio de las Américas, impulsada por Washington, marcó un punto de inflexión. Hoy, a 20 años de esa gesta, Estados Unidos vuelve a acechar a la región con una estrategia multidimensional para asegurar lo que su élite política y militar aún llama su "patio trasero".

Las señales son múltiples y concurrentes: la amenaza bélica contra Venezuela (que extiende su sombra sobre Colombia), el alineamiento económico de la Argentina de Milei, la seducción al Ecuador de Daniel Noboa, la guerra híbrida contra el México de Claudia Sheinbaum —con ataques de narcotraficantes a las autoridades seguidas por manifestaciones destituyentes de la autoproclamada “generación z”), — y el sempiterno bloqueo a Cuba junto al hostigamiento a Nicaragua. No son hechos aislados. Son iniciativas de una misma política geopolítica cuyo fin fue explicitado por la entonces jefa del Comando Sur, la general Laura Richardson: asegurar el acceso a los insumos críticos de la región y mantener un mercado para sus productos, en el marco de su disputa hegemónica con China.

Entre estos escenarios, la amenaza militar a Venezuela destaca por su crudeza. Dejando de lado las consabidas y sesgadas interpretaciones que hacen los analista del establishment pro-occidental y sus usina mediáticas internacionales, las lecturas sobre sus causas se agrupan en tres posturas principales:

1.  La tesis del petróleo: EE.UU. busca apoderarse de las mayores reservas petroleras del mundo, ante el eventual agotamiento de sus propias en algunas décadas.

2.  La tesis de la presión negociadora: Donald Trump buscaría forzar concesiones petroleras a Nicolás Maduro, recurriendo a la amenaza de un "cambio de régimen" si no lo logra.

3.  La tesis del "farol": La retórica bélica sería una puesta en escena para complacer a la base electoral anticastrista de Florida y al complejo militar-industrial.

Estas tres visiones, más que excluyentes, son capas de una misma realidad compleja. Sin embargo, al centrarse casi exclusivamente en el petróleo, suelen pasar por alto otro objetivo estratégico de igual peso: el oro. En un contexto donde el dólar pierde confianza como reserva de valor global, el control de las vastas reservas auríferas de Venezuela y los países amazónicos (Colombia, Ecuador, Brasil y Perú) se vuelve una obsesión geopolítica.

Incluso en el plano estrictamente petrolero, la conquista militar de Venezuela sería contraproducente para EE.UU. Inundar el mercado con más crudo desplomaría los precios internacionales, haciendo inviable su propia producción de fracking, que requiere valores superiores a los 60 dólares por barril para ser rentable. O sea que ya no sólo no podría exportar sus excedentes a Europa, como prometido a la luz del conflicto Ucrania-Rusia, sino que todas las ingentes inversiones realizadas en las décadas anteriores irían a la ruina creando un caos en la economía norteamericana. O sea que ya no sólo no podría exportar sus excedentes a Europa, como prometido a la luz del conflicto Ucrania-Rusia, sino que todas las ingentes inversiones realizadas en las décadas anteriores irían a la ruina creando un caos en la economía norteamericana.

La clave,entonces, no está en una sola commodity. Para entenderla, debemos ampliar el foco hacia la disputa global. Estados Unidos no se resigna a un segundo lugar frente a China y ha decidido disputarle la primacía en todos los terrenos y en todos los territorios. El objetivo real en América Latina es el disciplinamiento.

¿Cómo se concreta?

En lo político: Debilitando organismos de integración regional como la CELAC y apoyando a gobiernos de derecha afines.

En lo económico: Disuadiendo a los países de comerciar con China y presionándolos para que se asocien "libremente" con Washington en sus términos.

En lo estratégico: Disuadiendo cualquier iniciativa soberanista en materia comercial, militar o diplomática.

La restauración neoliberal de la última década, liderada por el Grupo de Lima, ya mostró este manual: se dinamitó la UNASUR y se aisló al llamado "eje del mal": Venezuela, Nicaragua y Cuba.

A veinte años exactos del "No al ALCA", la estrategia es la misma, pero con métodos adaptados: mucho palo y poca zanahoria. Parafraseando la célebre consigna de campaña de Bill Clinton, en América Latina hoy el mensaje es claro:

No es solo el petróleo, "¡es la geopolítica, estúpido!"

martes, 4 de noviembre de 2025

Ecuador y la crisis del neoliberalismo



Recibimos a Franklin Escobay Goyes para hablar de la crisis de Ecuador, fruto de una década de neoliberalismo.


Conversamos con Franklin Geovanny Escobar Goyes, tecnólogo en turismo ecuatoriano, acerca de las crisis social, laboral y de seguridad del hermano país sudamericano tras casi una década de gobiernos neoliberales. La mirada de Franklin es especial porque además de trabajador, pertenece al pueblo originario kitukara. 

También hablaremos de las diferentes dimensiones de la  “masacre de Rio de Janeiro", llevada adelante por el gobernador bolsonarista Cláudio Castro; y analizaremos las elecciones parlamentarias en Argentina en las que un sector de la población argentina le dio un voto de confianza al presidente libertario Javier Milei y a su verdadero titiritero: Donald Trump. 

Ambos hechos, junto a otros como la intimidación bélica en el Caribe y Pacífico, son funcionales a la arremetiva imperialista de los EE.UU. en esta nueva "Doctrina Monroe 2.0".
¡Que lo disfruten!

        

LECTURA: Compartimos un breve artículo que describe lo que está por trás de la "Masacre de Rio de Janeiro".

Masacre en Río: Un Análisis Trifocal de la truculencia de estado

Por: Ramiro Carlos H. Caggiano Blanco

La reciente y trágica operación policial en Río de Janeiro, que superó las 130 víctimas, no puede entenderse solo como un incidente de seguridad. Un análisis profundo revela que el evento es el punto de convergencia de tres dinámicas interconectadas: una ambición política local, una reconfiguración del tablero político nacional y una estrategia geopolítica más amplia.

1. Dimensión Local: La Ambición Senatorial de Castro

A nivel local, la desesperación política del gobernador Cláudio Castro por asegurar su elección como senador el próximo año parece ser el motor principal. Se recuerda la operación militar del 6 de mayo de 2021 en la comunidad de 'Jacarezinho', que resultó en 25 muertes y que, en su momento, impulsó significativamente su popularidad para la gobernación. La operación actual se interpreta como una repetición de esta táctica de "mano dura" para consolidar su base electoral ante la proximidad de las urnas.

2. Dimensión Nacional: El Desconcierto de la Derecha Brasileña

En el plano nacional, el panorama político se ha tornado incierto para la derecha brasileña. La reciente reunión entre Donald Trump y Lula da Silva en Malasia ha desarticulado las esperanzas de la oposición de una intervención directa estadounidense que pudiera debilitar al gobierno de Lula o, crucialmente, evitar que Jair Bolsonaro enfrente consecuencias legales. Esta falta de apoyo externo ha forzado a figuras como Castro a intensificar sus acciones locales para mantener relevancia o, por lo menos, no quedarse sin agenda política.

3. Dimensión Geopolítica: El Fantasma del Narcoterrorismo

La dimensión más compleja es la geopolítica. Existe la preocupación de que se busque catalogar a la pandilla "Comando Vermelho" como un grupo 'narcoterrorista'. Esta clasificación habilitaría una intervención directa de Estados Unidos en asuntos internos brasileños, lo cual afectaría directamente al gobierno de Lula. Esta posible acción se enmarca en la estrategia que Trump estaría desarrollando en América del Sur: una pinza que incluye intimidaciones bélicas a Venezuela y Colombia en el norte, y el apoyo económico a Argentina en el sur, todo mientras se intenta contener o desestabilizar al gobierno brasileño.

Conclusión: Más Allá del Plomo

La masacre es, por lo tanto, un síntoma de luchas de poder que trascienden las favelas. Mientras las cifras de muertos son una realidad local, las motivaciones se anclan en las ambiciones senatoriales, la debilidad de la oposición nacional y las maniobras geopolíticas regionales. La verdadera solución, como se señaló anteriormente, requiere un Estado integral que aborde las causas sociales, no solo la respuesta militar a estas complejas tensiones políticas.

martes, 16 de septiembre de 2025

¡FIESTA! #Milei derrotado y #BOLSONARO condenado



Conversamos con Grace Moisés acerca de la derrota de #Milei en la Provincia de Buenos Aires.


Con la analista en comuicación política Grace Moisés analizamos la derrota avasalladora de #Milei (o la victoria de Axel Kicillof) en las elecciones de la provincia de Buenos Aires, las internas intestinas del gobierno y el futuro funesto de los libertarios en el poder. 

También destrinchamos el juicio y condena a #Bolsonaro en Brasil y la gravedad de los actos destinados a subvertir el orden constitucional brasileño. Haremos una diferenciación con la “toma del Capitolio” de #Trump ya que, en el caso brasileño, el proceso judicial demostró la existencia de una estructura organizada que incluyó a militares, civiles y autoridades gubernamentales, exponiendo los mecanismos de desestabilización utilizados por sectores de ultraderecha en la región.

¡Que lo disfruten!


        


LECTURA: Compartimos un breve artículo referido a dos libros escritos hace años pero que ayudan a entender la actualidad geopolítica.

Dos libros fundamentales para entender la dominación imperialista 

Hay 2 libros que deberían ser de lectura obligatoria en cualquier ciencia social: "El Método Yakarta" de Vincent Bevins y "Confesiones de un Gánster Económico" (o de un “sicario económico” en algunas traducciones*) de John Perkins, para entender los mecanismos,  económicos y/o violentos, utilizados para imponer el modelo neoliberal durante la Guerra Fría y cómo moldearon el mundo actual.

Por: Ramiro Carlos H. Caggiano Blanco

DOS LIBROS, UNA MISMA REALIDAD

En el panorama de la literatura que desafía la narrativa histórica convencional de la Guerra Fría, dos obras destacan por su crudeza y revelaciones: "El Método Yakarta" del periodista Vincent Bevins y "Confesiones de un Sicario Económico" de John Perkins. A primera vista, podrían parecer inconexos; uno aborda un genocidio olvidado en Indonesia y el otro las confesiones de un consultor económico. Sin embargo, una lectura profunda muestra que son las dos caras de una misma moneda: el manual de instrucciones no escrito de la expansión hegemónica occidental en el siglo XX.

Bevins documenta con precisión de cirujano cómo, entre 1965 y 1966, medio millón a un millón de personas fueron masacradas en Indonesia por ser etiquetadas como comunistas. Lejos de ser una tragedia local, Bevins demuestra que fue una operación respaldada activamente por Estados Unidos, que proporcionó listas de objetivos, apoyo logístico y una campaña de propaganda para deshumanizar a las víctimas. El "éxito" de esta operación —la eliminación total de la izquierda política— se convirtió en un modelo exportable, el "Método Yakarta", que se replicaría en América Latina durante la Operación Cóndor.

Por su parte, John Perkins ofrece el testimonio en primera persona de lo que él llama la "mano blanda". Como "sicario económico", su trabajo era seducir, cooptar y corromper a las élites de países en desarrollo para endeudarlos con proyectos faraónicos que beneficiaban a corporaciones estadounidenses. El objetivo: crear una red de dependencia económica que asegurara su alineamiento con Washington. Si un líder se resistía, llegaban los "chacales" (agentes de la CIA) para los asesinatos o golpes de estado.

LA ESCALERA DE LA INTERVENCIÓN: DEL SOBORNO AL EXTERMINIO

La relación entre ambos libros se hace evidente al entender que describen una escalera progresiva de intervención.

1. Fase Económica (Perkins): Primero, se intenta el soborno y el endeudamiento. Ejemplos como Arabia Saudita muestran cómo un régimen puede ser cooptado económicamente a cambio de petróleo y alineamiento político.

2. Fase de la Desestabilización (El "Método" en ciernes): Si un líder se resiste a los dictados económicos —como Sukarno en Indonesia o Salvador Allende en Chile—, se inicia una campaña de desestabilización: propaganda, apoyo a la oposición y sanciones.

3. Fase de la Violencia Explícita (Bevins): Si la desestabilización no basta, se aplica el "Método Yakarta" en toda su crudeza: un golpe de estado seguido de una campaña de terror masivo para aniquilar no solo a la oposición política, sino a toda idea disidente. Es lo que ocurrió tras el golpe en Indonesia y en el Chile de Pinochet.

El caso de Chile es el ejemplo perfecto de la simbiosis entre ambos métodos. Primero, los "sicarios económicos" y las empresas intentaron sabotear la economía de Allende. Tras el golpe de 1973, auspiciado por la CIA, la dictadura de Pinochet aplicó el terror del "Método Yakarta" (desapariciones, torturas, ejecuciones) para allanar el camino a los "Chicago Boys", los economistas neoliberales que impusieron el modelo que los sicarios no pudieron vender de forma pacífica.

UN LEGADO QUE PERDURA

La conclusión más perturbadora de leer estos libros en conjunto es entender cuán profundamente han moldeado nuestro mundo contemporáneo.

El "éxito" de estas operaciones no solo instaló dictaduras, sino que cerró brutalmente cualquier alternativa viable al capitalismo neoliberal globalizado. Los países que sufrieron estos métodos quedaron marcados por un trauma social profundo, una desigualdad económica estructural y una clase política temerosa de desviarse del camino marcado.

Bevins y Perkins, desde el rigor histórico y la confesión personal respectivamente, nos obligan a confrontar una historia incómoda: que el orden global actual, con sus vastas desigualdades y su homogenización económica, fue construido no solo a través del libre mercado, sino también con el empleo de la coerción económica sistemática y, cuando esta fallaba, del terror masivo más descarnado.

Estos libros no son solo historia; son una advertencia sobre los mecanismos del poder y una herramienta indispensable para entender las fuerzas que siguen moldeando nuestro presente.

Los libros se pueden descargar en pdf en:

https://notelodicen.com/wp-content/uploads/2025/03/El-metodo-Yakarta-Vincent-Bevins.pdf

https://elsudamericano.wordpress.com/2022/01/22/confesiones-de-un-gangster-economico-la-cara-oculta-del-imperialismo-norteamericano-por-john-perkins-libro-y-video/


viernes, 29 de agosto de 2025

Plan económico de Milei destruye la Argentina



Charlamos con el economista Juan Valerdi acerca de los efectos nocivos de las políticas de #Milei.


Juan Valerdi es economista, exasesor del Banco Central de la República Argentina y profesor de la universidad de La Plata (Argentina). En esta charla, explica cómo las diferentes medidas implementadas por el presidente #Milei en apenas 18 meses están destruyendo no sólo el tejido social, sino también a los diferentes sectores productivos.

Asimismo, de forma pedagógica, describe las diferencias con el modelo productivo de la burguesía industrial brasilera y apunta medidas necesarias para salir de la crisis y evitar que se profundice la destrucción iniciada por el presidente libertario.

¡Que lo disfruten!

           




GEOECONOMÍA: Compartimos la columna del Lic. Federico Alonso de El Tábano Economista y Rebelión.

Soberanía o dependencia digital: la lección de China frente al tecno-feudalismo occidental

27 de agosto del 2025
La inteligencia artificial (IA) está reconfigurando el poder mundial. China y Estados Unidos se disputan el liderazgo de una tecnología que no solo redefine la economía, sino también la política, el trabajo y la soberanía de los Estados.
En el modelo estadounidense predomina lo que Yanis Varoufakis denomina “tecno-feudalismo”: plataformas privadas (Amazon, Google, Meta) y laboratorios de IA como OpenAI, que concentran datos, riqueza y poder político. No son simples empresas, sino verdaderos “señores digitales” que intermedian la economía, la comunicación y hasta la política. El caso de la suspensión de la cuenta de Donald Trump en enero de 2021 por decisión unilateral de Twitter (hoy X) lo mostró con claridad: una compañía privada pudo limitar la voz del propio presidente de Estados Unidos, sin mediación institucional.

China ofrece un modelo alternativo, aunque con sus propias tensiones. Allí el Estado mantiene la soberanía digital, estableciendo las reglas del juego y subordinando a las grandes empresas tecnológicas al interés nacional. Cuando Google se negó a cumplir con la normativa local, dejó un vacío que permitió a Baidu crecer y consolidarse como líder del mercado. El mensaje fue inequívoco: las plataformas operan en China si respetan las prioridades del país, no al revés.

Pero esto no significa que el ecosistema digital chino sea homogéneo ni “tranquilo”. Por el contrario, en China existe una competencia empresarial feroz, comparable a gladiadores en un coliseo, donde startups y gigantes como Alibaba, Baidu, Tencent, Huawei o BYD se disputan el liderazgo innovando y expandiéndose sin tregua. La diferencia clave con Occidente es que esta competencia no se desarrolla en un anarquismo de mercado, sino dentro de una arquitectura planificada y estratégica, guiada por los objetivos de los Planes Quinquenales y la visión de largo plazo del Partido Comunista chino.

Así, la innovación surge tanto de la rivalidad entre empresas como de la cooperación forzada que genera el Estado, que articula sectores para lograr efectos multiplicadores: la industria de baterías alimenta a los autos eléctricos; estos incorporan sistemas de IA y telecomunicaciones; y todo se potencia con redes 5G y plataformas digitales. Es un esquema de ecosistemas interconectados que permite que los avances en un sector impulsen a otros.

Además, China expande este modelo más allá de sus fronteras a través de la Franja y la Ruta Digital, con infraestructura de datos, 5G y plataformas propias, buscando consolidar un orden digital alternativo al de Silicon Valley.

¿Y la Argentina? Nuestro país enfrenta un dilema estratégico. Tenemos recursos humanos altamente capacitados, un sistema universitario público de excelencia, el CONICET y sectores productivos con potencial en la economía del conocimiento. Pero todo esto se ve amenazado por el desfinanciamiento del sistema científico-tecnológico y la orientación antiestatal del actual gobierno, que en lugar de pensar en soberanía digital profundiza la dependencia de corporaciones extranjeras.

Sin un Estado emprendedor (como plantea Mariana Mazzucato) que asuma riesgos, invierta y articule esfuerzos, no hay posibilidad de competir. En un mundo donde la IA define la productividad, la seguridad y hasta la democracia, quedar rezagados equivale a aceptar una nueva forma de dependencia.

China demuestra que el desarrollo tecnológico no es neutral: depende de decisiones políticas. Argentina debe recuperar al Estado como articulador, invertir en educación digital, establecer marcos regulatorios claros y fomentar alianzas público-privadas con mirada soberana.

El futuro digital del país está en juego. O construimos un proyecto propio, o seremos vasallos de los proyectos de otros.
 




lunes, 26 de agosto de 2024

Venezuela: elecciones, geopolítica y BRICS



Charlamos con Alejandro Rusconi, miembro de la AAJ Asociación Americana de Juristas, quien acompañó presencialmente el proceso eleccionario venezolano.

 

Alejandro Rusconi (@ale_rusconi), en su calidad de observador internacional, analiza el proceso eleccionario en Venezuela y la imposibilidad de fraude.

También charlamos con él acerca de la posición de otros mandatarios de la región, del papel de Venezuela como probable nuevo miembro de los BRICS y de otros aspectos geopolíticos relevantes.

Asimismo, analizaremos la injerencia de los EE. UU. en la política interior de México a propósito de la reforma judicial que lleva adelante Andrés Manuel López Obrador, el nuevo frente político organizado por el presidente colombiano Petro y la radicalización de la extrema derecha en Brasil.

Y, como en cada encuentro, abordaremos los temas más destacados de la realidad de la Patria Grande.

¡Que lo disfruten!

                      

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NOTA RELACIONADA:  Aprovechamos para publicar nuevamente un artículo que, siguiendo al profesor portorriqueño Ramón Grosfoguel, apunta la contradicción de algunos referentes de los sectores progresistas que, al final de cuentas, terminan siendo funcionales al imperialismo.

NADA POR AQUÍ… ¡TODO POR ALLÁ!!!

 por: RAMIRO CAGGIANO BLANCO

Es bueno luchar por la transparencia republicana, exigirles a los diferentes Gobiernos –del signo político que fueren- que respeten los Derechos Humanos, que permitan que los ciudadanos se expresen libremente, que no encarcelen sin debido proceso legal y muchas cosas más. Todas esas exigencias vemos que salen a la luz cuando se trata de Gobiernos con alguna “inclinación a la izquierda” y se exacerban cuando, además, contrarían la voluntad omnímoda de los EE.UU. y su poderosa –e inigualable- maquinaria de producir soft power: cadenas internacionales de noticias, redes sociales, industria del entretenimiento, etc. Cadena que cuenta con miles de académicos, periodistas, «influenciadores sociales”, entre otros, a los cuales el Profesor Universitario Ramón Grosfoguel llama “Decoloniales Coloniales», una categoría académica semejante a los “Quinta Columnas” de antaño.
Prof. Ramón Grosfoguel
Desde luego, esto no sería muy grave, ya que estaríamos compartiendo ideales humanitarios que siempre merecen defenderse. El problema estriba en que, colocados en un lugar de destaque en el campo de la discursividad pública, o la “opinión publicada” –o aceptada en las academias- no entendemos que el gran engaño consiste no en lo que dicen, discutible o no, sino en la direccionalidad de su mirada, a quién o quiénes deciden analizar. Como el mago que dice: “nada por aquí», y nos induce a dirigir nuestra atención a una de sus manos mientras el truco lo hace con la otra.

Hoy el tema es Venezuela. Ponemos el Gobierno de Maduro bajo un microscopio multifacético que desnuda todos los costados de su gobierno: que si la economía no crece como dicen los números oficiales, que si el salario mínimo crece mucho o poco, que si la desigualdad social se reduce o se incrementa, que si se dolariza o no, que si los militares tienen mucho o muchísimo poder, y un sinfín de otras cuestiones. Eso desde el lado de “los nuestros”, los que tienen una mirada progresista o, en palabras de Grosfoguel, “Decoloniales” (aunque, en el fondo, Coloniales o funcionales al Colonialismo, cómo él dice), porque la derecha ya ha tomado partido y adhiere sin beneficio de inventario a la tesis de “el Dictador Maduro una vez más hizo fraude” porque compró la CNE, no muestra las actas, amenaza con cárcel a los “disidentes” (verdaderos terroristas en cualquier otro país que no fuese Venezuela), etc. Y hay quienes llegan a ver en Corina Machado una verdadera adalid de la democracia, la alternancia en el poder y los Derechos Humanos.

Sin embargo, el peligro no está en el debate sino en lo que se deja de discutir, lo que se oculta deliberada o sutilmente. La segunda de las formas, la más insidiosa, es la más pérfida porque nombrar una cosa importante, grave, como si fuera una banalidad, es peor que ocultarla porque deja al enunciador “cubierto” de un ethos de integridad (al final, él habla del tema), cuando en realidad hace todo lo contrario porque normaliza la atrocidad.

Así, por ejemplo, todo el mundo habla del discurso “y las amanazas” de Maduro del día Viernes 2, pero nadie se refiere a la prisión que hicieron las autoridades de Israel del predicador Sheikh Ikrimah Sabri, de 84 años, por haber manifestado dolor en la mezquita de Al-Aqsa por el asesinato del líder político de Hamás, Ismail Haniyeh, ocurrido en Teherán días antes. Las palabras del religioso, por las que fue preso durante horas, fueron: “Pedimos a Dios que tenga misericordia de él y lo coloque en espaciosos jardines con los profetas, los veraces y los justos”.

El predicador de la mezquita bendita de Al-Aqsa, Sheikh Ikrimah Sabri, tras su liberación
O el caso del mismo gobierno que llamó a consultas (medida bastante severa en el campo de las relaciones diplomáticas) al embajador de Turquía en ese país para que explicase por qué, después del asesinato de Haniyeh, habían izado a media asta la bandera turca ¡EN LA EMBAJADA TURCA!, un lugar de soberanía exclusiva según la Convención de Viena.

Estas son sólo algunas de las cosas que ocurrían en algún lugar del planeta al mismo tiempo en que Maduro profería el discurso del que todos hablan, inclusive nuestros «Decoloniales Coloniales” con la libertad de ver limitada por las anteojeras impuestas por la metrópoli, muchas veces a través de ONGs que pagan las cuentas o ayudan a “ascender” o a que no te bajen del “Olimpo Decolonial Colonial”. 




martes, 14 de mayo de 2024

#Bolivia más cerca de los BRICS

Charlamos con Ademar Valda, exdiputado y excónsul general en Argentina, acerca de la cada vez más cercana incorporación de Bolivia al bloque BRICS.

 

El apoyo de Rusia, presidente ‘pro tempore’ de los BRICS, es un espaldarazo para el anhelo boliviano de ingresar a ese bloque económico para reforzar sus exportaciones y dinamizar su proceso de industrialización. Además, puede reconfigurar el papel de Bolivia en el mapa geopolítico sudamericano.

De ello hablaremos con Ademar Valda: sociólogo, analista internacional, comunicador social y excónsul Gral. de Bolivia en Argentina.

Asimismo, analizaremos la politización que hace la derecha con los desastres naturales en Brasil, las elecciones en México, los desafíos de Petro en Colombia, la situación jurídica de Dina Boluarte en Perú y los temas más destacados de la realidad de la Patria Grande.

¡Que lo disfruten!

                      

En Youtube:


NOTA RELACIONADA:  Transcribimos un artículo del portal ruso Sputnik para complementar lo que charlamos con Ademasr Valda.

Bolivia se acerca a su anhelado lugar en los BRICS de la mano de Rusia


El Gobierno de Luis Arce avanza diplomáticamente para lograr su incorporación al bloque de países emergentes que concentran el 35% del PIB global. El analista Federico Serra dialogó con Sputnik sobre las ventajas que traería esta alianza al comercio boliviano.


Las declaraciones de Rusia en apoyo a la incorporación de Bolivia a los BRICS generó expectativas positivas dentro del Estado Plurinacional, donde ven el posible ingreso al bloque como una oportunidad para avanzar en el plan industrializador encarado por el Gobierno de Luis Arce. ¿Qué podría aportar y cómo se podría beneficiar la nación sudamericana si se consolida su ingreso?
El Gobierno boliviano insistió los últimos años para lograr su incorporación a los BRICS, con avances diplomáticos que permitieron fortalecer las relaciones con Rusia, Brasil, India y China, que junto a Sudáfrica fundaron este bloque político-económico en 2006.

En 2023 fue invitada la vecina Argentina a sumarse a los BRICS. Pero cuando asumió la presidencia Javier Milei desestimó esta alianza y optó por incluirse en el eje integrado por Estados Unidos, Inglaterra e Israel. Incluso solicitó adjuntar al país a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Bolivia podría aprovechar el asiento vacío dejado por Argentina. El analista político Federico Serra señaló a Sputnik que la eventual incorporación abriría al país a un inmenso mercado internacional, que abarca el 35% del comercio mundial. La asociación con las potencias emergentes también redundaría en un traspaso de tecnología fundamental para continuar el plan industrializador de Arce.

"Los países asociados a los BRICS suman un Producto Bruto Interno (PIB) muy superior a lo que llamo la anglósfera. La economía China ya ha superado enormemente a la economía norteamericana, aceptando las reglas de mercado y con una planificación prácticamente imbatible", explicó Serra.


"Desde Washington, Londres o Nueva Zelanda, lo que fue la Commonwealth, se dan cuenta de que los BRICS los han superado en PIB, a pesar de todas las sanciones que han puesto a Rusia a raíz de la operación especial en Ucrania", evaluó el analista. Y agregó: "Los BRICS representan un tipo de desarrollo de la economía ya no basado en la acumulación, sino en una economía de desarrollo apoyada en ecúmenes, tomando la definición que propone Aleksandr Dugin". El analista definió a este concepto como "las comunidades, las colectividades, las personas mancomunadas por culturas, por historia, por etnias, por lenguaje", como comparten muchas poblaciones de América Latina.

En este sentido, "la 'anglósfera' va por el lado financiero. Ofrece asientos contables de dinero que nunca ingresa a los países, que se traducen en más endeudamiento, como es el caso de Argentina".
Mientras que los BRICS "te dan un bien de capital, como un tractor por poner un ejemplo, para la tecnificación del campo, u otros elementos".

Un bloque que crece

Los BRICS incluyen una población de 3.500 millones de personas, que representan el 45% de habitantes del mundo. Además de los países fundadores, se unieron recientemente Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán.
Además de Bolivia, solicitaron su ingreso Cuba, Venezuela, Argelia, Senegal, Turquía, Kazajistán, Bahréin, Bielorrusia, Birmania, Tailandia y Bangladesh.
Según el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en los próximos meses se procurará resolver estos pedidos.
"Rusia apoya las aspiraciones de Bolivia. Como presidente del BRICS este año, está interesada en asegurar que el máximo número posible de países que quieren acercarse al BRICS, ya sea para convertirse en miembros o para establecer asociaciones estables y permanentes, reciban una respuesta positiva concreta", dijo en Moscú días atrás, cuando se reunió con la canciller de Bolivia, Celinda Sosa.

Según Lavrov, "Bolivia es uno de los socios prioritarios y prometedores de Rusia en América Latina y el Caribe. Hemos destacado que los vínculos bilaterales se han intensificado notablemente en casi todos los ámbitos y se están desarrollando de manera sólida".

Todo lo necesario


Serra evaluó que "Bolivia tiene todo lo necesario para ser parte de los BRICS: tiene extensión geográfica, recursos naturales y capacidad de generación de energía, que es fundamental para el desarrollo".
Con el apoyo del bloque, el Estado Plurinacional podría acceder a nuevas tecnologías "para ya no producir solamente bienes y servicios, sino para adquirir una capacidad industrial que nos permita avanzar en la edición genética, la elaboración de materiales sintéticos, el desarrollo de la robótica, la informática y la inteligencia artificial", postuló Serra.