PROGRAMA ANTERIOR

LULA: Esperanza para Brasil y Latinoamérica


Con la doctora Isabel Marazina trazamos algunos lineamientos acerca del significado de una posible victoria de Lula da Silva en Brasil para toda América Latina en el contexto geopolítico actual.  


Isabel Marazina
    Junto a Isabel Marazina, analista institucional y doctora en salud pública, analizamos  por qué el triunfo de Lula Da Silva en las próximas elecciones presidenciales de octubre significa una luz de esperanza no sólo para Brasil sino también para toda América Latina. 


   Asimismso, hablamos de la movilización de los trabajadores argentinos contra la inflación, de los ataques al periodista argentino Navarro y al periodismo autogestionario, del conflicto del avión venezolano “secuestrado” por la justicia argentina, y de muchas cosas más...
 ¡Que lo disfruten!
           
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NOTA RELACIONADA: A escasos días de la asunción del nuevo gobierno en Colombia, los cambios ya comienzan  a vislumbarse.

En Colombia el cambio ya comenzó
Gustavo Petro y Francia Márquez

El domingo 7, en Plaza de Bolívar de Bogotá, se abrió un período de esperanza para Colombia y América Latina con la asunción de Gustavo Petro y Francia Márquez a la presidencia. El flamante presidente pidió hacerlo con la presencia de la espada de Bolívar que es “la espada del pueblo”, un verdadero mensaje diplomático, una señal de hacia dónde se inclinará su política exterior: enfriar relaciones con Venezuela, como ya había anticipado en la campaña electoral, y estrechar lazos con América del Sur. Y por si había alguna duda, en su discurso se refirió a la unidad latinoamericana. Eso se suma a la gira que la vicepresidenta, Francia Márquez, realizó por diferentes países sudamericanos la semana pasada. 

En la ceremonia también nombró las 800 mil víctimas de los militares y paramilitares y reafirmó su compromiso con “la paz total”, un paso imprescindible, junto a la igualdad social, hacia la “Colombia humana”, lema con el que llegó a la presidencia del país caribeño.

Cuanto a la igualdad, ya ha nombrado 10 ministras de los 19 ministerios (aun falta una designación), lo que condice con la política “cremallera” (cierre), criterio adoptado al confeccionar la lista de candidatos a legisladores en la que se aseguraba que una mujer sería electa por cada candidato hombre, uno y una.

Y en pos de la “solidaridad e igualdad social”, antes de finalizar la mañana de su primer día como presidente [lunes 8] envió al congreso un proyecto de ley para reformar el sistema tributario. Se trata de un proyecto que, en términos generales, responde a las recomendaciones de expertos de organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), La Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo) y la CEPAL (Comisión económica para América Latina). Según la propuesta legislativa, la mayor carga tributaria recaerá en el sector relacionado a la explotación extractivista, y en los contribuyentes más adinerados lo que redundará, automáticamente, en la reducción de los índices de desigualdad. 

Sin dudas, una “Colombia más humana”.


Charlamos con Nora Merlin acerca del discurso de odio y cómo le es funcional al resurgimeitno de las diferentes derechas en Europa y América Latina.  


    Con la psicoanalista y profesora universitaria Nora Merlin analizamos los mecanismos del discurso de odio contra los más pobres, los extranjeros, las mujeres, los afrodescendientes, etc. y cómo es creado, reproducido y/o aprovechado por ideólogos de derecha con diferentes fines políticos. 

   Daremos continuidad al proceso kafkiano, de puro lawfare, contra Cristina Kirchner. También analizaremos la resistencia cívica a los delirios golpistas de Jair Bolsonaro en Brasil protagonizada por las fuerzas vivas el jueves 11. Nos alegraremos con la esperanza e ilusión que Gustavo Petro y Francia Márquez nos hacen llegar desde Colombia. Y muchas cosas más…
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NOTA RELACIONADA: A escasos días de la asunción del nuevo gobierno en Colombia, los cambios ya comienzan  a vislumbarse.

En Colombia el cambio ya comenzó
Gustavo Petro y Francia Márquez

El domingo 7, en Plaza de Bolívar de Bogotá, se abrió un período de esperanza para Colombia y América Latina con la asunción de Gustavo Petro y Francia Márquez a la presidencia. El flamante presidente pidió hacerlo con la presencia de la espada de Bolívar que es “la espada del pueblo”, un verdadero mensaje diplomático, una señal de hacia dónde se inclinará su política exterior: enfriar relaciones con Venezuela, como ya había anticipado en la campaña electoral, y estrechar lazos con América del Sur. Y por si había alguna duda, en su discurso se refirió a la unidad latinoamericana. Eso se suma a la gira que la vicepresidenta, Francia Márquez, realizó por diferentes países sudamericanos la semana pasada. 

En la ceremonia también nombró las 800 mil víctimas de los militares y paramilitares y reafirmó su compromiso con “la paz total”, un paso imprescindible, junto a la igualdad social, hacia la “Colombia humana”, lema con el que llegó a la presidencia del país caribeño.

Cuanto a la igualdad, ya ha nombrado 10 ministras de los 19 ministerios (aun falta una designación), lo que condice con la política “cremallera” (cierre), criterio adoptado al confeccionar la lista de candidatos a legisladores en la que se aseguraba que una mujer sería electa por cada candidato hombre, uno y una.

Y en pos de la “solidaridad e igualdad social”, antes de finalizar la mañana de su primer día como presidente [lunes 8] envió al congreso un proyecto de ley para reformar el sistema tributario. Se trata de un proyecto que, en términos generales, responde a las recomendaciones de expertos de organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), La Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo) y la CEPAL (Comisión económica para América Latina). Según la propuesta legislativa, la mayor carga tributaria recaerá en el sector relacionado a la explotación extractivista, y en los contribuyentes más adinerados lo que redundará, automáticamente, en la reducción de los índices de desigualdad. 

Sin dudas, una “Colombia más humana”.